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“Seis consejos prácticos para ser más efectivos en el uso del tiempo”

 

Como economista que se la pasa analizando números, a Ezequiel Baum (36) le da un poco de vergüenza mostrar la técnica que en los últimos meses le produjo mejoras sustanciales en su organización de agenda y tiempos. “No te rías”, pide, y muestra en el celular un muñequito que se parece a un personaje de La Era de Hielo. “Ése soy yo”, informa. Es el avatar de una aplicación de productividad personal, Epic Win, que va sumando puntos al completar las tareas asignadas para el día. La estética y la dinámica están basadas en los “juegos de rol”, donde cada participante se arma un personaje que protagoniza aventuras de fantasía. Como trabajador independiente –dirige la consultora Trainer Financiero–, Baum se dio cuenta de que la adopción de algunas reglas puede provocar cambios en los resultados al final del día, en términos de ahorro de tiempo, dinero y mejora de calidad de vida.

 

La tendencia a hacer foco en la productividad se bautizó en inglés como lifehacking. El nombre surgió hace diez años en una conferencia de tecnología en los Estados Unidos, como una alternativa para la problemática de programadores de software que tenían exceso de trabajo. la nacion consultó para este artículo a doce cultores de la productividad personal, con agendas muy intensas, y les pidió que respondieran una pregunta: ¿qué técnica novedosa les permitió una ganancia sustancial de productividad personal?

 

1. Basta de “reunionismo” “Trato de no programar almuerzos de trabajo, porque no terminás haciendo bien ninguna de las dos cosas”, cuenta Fernando Straface, director de Cippec, la principal ONG de políticas públicas de la Argentina. Entre encuentros con el personal, clientes, gobiernos, empresas, donantes y directorios varios, Straface tiene unas 400 reuniones de trabajo por año, 200 internas y 200
externas. En la literatura de la productividad, estos encuentros suelen ser denostados por su baja productividad. Y por eso, él se planteó una serie de reglas que recomienda: “Trato de asignar a la mañana cuestiones que requieren reflexión; desde el mediodía, gestión institucional y, al final de la jornada, reuniones individuales, más relajadas”, cuenta.

 

2. Vencer la resistencia Luego de años de enumerar por la mañana una lista de ítems a completar durante el día, Agustín Soler, cofundador de Mural.ly, una empresa que facilita la creatividad grupal, se dio cuenta de que había actividades “resistidas”, que siempre quedaban como pendientes. “Para evitarlo, empecé a usar un método simple que elimina la resistencia a empezar cualquier tarea. Es una aplicación que se llama Random (azar) y que genera un número aleatorio que define la tarea por la
cual empezar. Estoy un rato con ese tema, lo tacho, lo mando al final de la lista, y vuelvo a repetir el proceso”, cuenta Soler.

 

3. Autohipnosis y foco a fondo Diego Luque, director de innovación de Ogilvy, encontró otra aplicación novedosa: se llama Digipills, y es una mezcla de “autoayuda, monetización, podcast y experiencia con el usuario”, describe. La plataforma vende paquetes de 13 píldoras que brindan una experiencia de sonidos y colores para relajarse, cambiar de ánimo, motivarse, etcétera. Matías Kalwill, creador de Bikestorming –una empresa que promueve el uso de la bicicleta–, cuenta que, para él, “el paisaje sonoro es clave para una buena sesión de trabajo. En particular, un disco instrumental me levanta”.

 

4. Distracciones apagadas Pablo Fernández es coordinador de innovación de Chequeado. Las distracciones de la computadora y del celular son su principal enemigo. ¿Su solución? “Hace un par de años empecé a usar Strict Workflow, un pequeño agregado al navegador Chrome que, basado en la técnica Pomodoro (25 minutos de trabajo más cinco de descanso), me bloquea el acceso a los sitios que definí (por default no deja entrar a redes sociales).

 

5. La vida en bloques y atajos El economista Pablo Schiaffino trabaja por proyectos, con lo cual divide sus días en bloques de entre dos y tres horas, los registra en una planilla de Excel y va haciendo un seguimiento de la rentabilidad horaria. Lila Wang, también economista, es una fanática de otro fetiche de los lifehackers: los “atajos” en el teclado: “Uso el mouse lo mínimo posible: puro shortcuts , ganás muchísimo tiempo”. El productor musical Fernando Isella fue un paso más allá: se deshizo de su teléfono inteligente.

 

6. Contar y no pasarse de rosca A Manolo Jofre, de Circus, le sirve charlar de lo que está haciendo: “Además de escuchar diferentes opiniones, contar algo ayuda a comprometerte con eso”. May Groppo, también consultora de innovación, destaca que para evitar “quemarse” es fundamental priorizar las necesidades propias junto con las de los demás. “Si sabemos qué queremos y por qué lo queremos, el
cómo no es tan relevante y por ende hablar de productividad es, en algún punto, perder el foco. Importa más conectarnos con nuestras metas.