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El gran momento para las marcas

Valeria Fernandez
Marketing Manager at Motorola Mobility of Argentina
New normal, nueva
normalidad, crisis, oportunidad, momento bisagra. Tiramos mucho de la cuerda y
llegó el día en que el planeta se hizo escuchar. La pandemia mundial -producto
del surgimiento del COVID- puso un espejo frente a cada persona para que re-pensemos
cómo estuvimos haciendo las cosas hasta hoy, hacer conscientes nuestros hábitos
y decisiones diarias. Y las empresas no están exentas de esta tarea
introspectiva; para quienes estamos detrás de las marcas, tenemos ese espejo
también. Está claro que la manera de hacer marketing fue cambiando en los
últimos años, estrategias, tácticas, medios, tecnologías, tendencias se han
adaptado y seguirán haciéndolo cada vez a un ritmo más acelerado. Y entonces
hoy, estamos en un momento clave con un gran desafío por delante. Para quienes
trabajamos en marcom, no hay dudas que tenemos la oportunidad de ser parte (si
nos involucramos) del cambio que podemos empezar ahora.
Mientras
intentamos imaginarnos cómo será todo ¨después de¨, deberíamos ponernos a
pensar cómo nos gustaría que sea. Sin
idealismos utópicos estamos ante la oportunidad de re-plantearnos -puertas
adentro- qué propósito tiene nuestra marca y qué es lo que busca lograr más
allá de las ventas o la facturación del día a día.
Cada
vez más se espera que las empresas conecten y se involucren con los problemas
que existen en el mundo, que comprendan lo que está sucediendo y que,
desde su lugar, generen un aporte orientado a ayudar a su comunidad, entorno o
medio ambiente.
Repensar el propósito de una empresa de cara a la
"nueva normalidad", debería ser una tarea integrada por todas las
áreas, no sólo la de marketing. Quienes forman parte de la compañía son actores
clave para pensar las estrategias, definir acciones y determinar el impacto que
se quiere generar. Y con esto comienza a girar la rueda virtuosa: porque tener
un propósito claro atrae buenos talentos que se comprometen a trabajar para
compañías que buscan marcar la diferencia.
Esto tiene
consecuencias, la mejor de todas me animaría a decir, que es la credibilidad.
La marca que logre comunicar y transmitir el propósito que tiene -no sólo discursivamente sino a través de acciones
concretas- generará que las personas crean en ella y la elijan.
Y por último, pero no menos importante, otro de los
aspectos a tener en cuenta a la hora de repensar nuestro propósito de marca son
las nuevas generaciones. Y, si pensamos en ellas, es mandatorio que seamos
conscientes del entorno y consecuentes con lo que decimos. Los desafíos
que ellas nos demandan están relacionados a la sustentabilidad, necesidad de
promover marcas más inclusivas e igualitarias que generen un impacto positivo.
Comprometiéndose a hacer un aporte a la comunidad, las empresas tienen la
oportunidad de seguir siendo relevantes para los/as consumidores/as en el
futuro y proyectarse a largo plazo. Por eso hoy es un gran momento para las
marcas: es hora de re-pensar cuál va a ser nuestro propósito y aprovechar
la oportunidad.